Autocuidado · 4 min de lectura
El cansancio de cuidar no avisa de golpe: aparece de a poco y se confunde con el ritmo normal de la semana.
Cuidar a otra persona todos los días desgasta, aunque se haga con amor. El cansancio no siempre avisa de golpe: aparece de a poco y se confunde con el ritmo normal de la semana.
- El descanso no alcanza: dormís y te levantás con cansancio.
- Te irritás por cosas que antes dejabas pasar.
- Dejaste de ver gente o de hacer lo que te gustaba.
- Sentís culpa cada vez que pensás en vos.
- Aparecen dolores de cabeza o de espalda, o cambia tu apetito.
Si te reconocés en varias, no es falta de voluntad: es una señal para pedir ayuda, repartir tareas y buscar un espacio propio. Si el malestar no cede, consultá con un profesional de salud.





